29

Acabo de completar mi vuelta número 29 alrededor del Sol y me enfrento a la número 30. ¿Estoy preparado? Pues no.

Afronto un nuevo año en mi vida con muchas esperanzas y expectativas puestas en él, con varios proyectos por delante y con bastante «cague» por quedarme a medias (o ni siquiera empezar). Todo hay que decirlo.

Estoy a nada de entrar en la treintena, esa barrera numérica que la sociedad ha interpuesto y que supuestamente es el paso definitivo a ser un adulto, una persona completamente independiente y con su vida hecha y encaminada.
Y bueno, digo supuestamente porque oye… aquí estamos, 29 añazos y sigo más perdido que un pato en el espacio.

Que sí, es cierto que todo lleva un proceso y, por lo tanto, tiempo pero ya, por mi propio bien, creo que va siendo hora de poner un poco de orden en medio de todo el caos y comenzar a hacer camino con una dirección. ¿Cuál? Pues aún no lo sé… Así que por ahora, empezaré a caminar y tantear el terreno para ver por dónde está el terreno fértil.
Una vez encontrado, ya será tiempo de coger pico y pala para empezar a construir.

Bueno, que me voy por las ramas y, al final no se entiende nada de lo que quiero decir…
Creo que es el momento de sentarse, plantear todas las opciones, ser realista y poner sobre la mesa los pros y contras de todas ellas. Escoger rumbo y echar a andar.

Los 29 los tomo como el prólogo de un nuevo libro en mi vida. El momento de dejar todo listo y arrancar una nueva década con las ideas lo más claras posibles. ¿Me acompañas a escribirlo?

Pero no todo por aquí va a ser relativo a mi vida (no soy tan interesante como para eso). Podrás encontrar también otros contenidos referentes a mis intereses: música, tecnología, televisión, cine, libros, arte, diseño… ¡e incluso política! Vamos, un popurrí de toda la vida.

¿Y por qué un blog?
Hace unos años probé suerte en YouTube pero, aunque me gustaba, no terminaba de sentirme cómodo con el medio. Eso sin contar, además, el trabajo y tiempo que lleva guionizar, grabar, editar y publicar cada vídeo…
Un blog lleva bastante trabajo también si quieres llevarlo bien, pero no es tan exigente en cuanto a tiempo o, al menos, es más flexible. Puedo escribir desde donde y cuando quiera, a ratitos, ir puliendo los textos antes de darle al botón de publicar. Además, que narices, me siento mucho más cómodo escribiendo que hablando frente a una cámara.
Aunque esto no quita que quizá en el futuro, vuelva a hacer algún trabajo en el medio audiovisual.

En resumen, bienvenidx a mi casa en la red.

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